Madera: pros y contras
Las tablas de madera dura (haya, roble, arce) cuidan el filo de los cuchillos y su superficie se cierra tras el corte, atrapando menos bacterias en profundidad. Requieren mantenimiento: aceite mineral periódico y lavado siempre a mano.
Evita las de maderas blandas o aglomerados: se marcan con facilidad y las grietas son refugio de bacterias.
Plástico y compuestos
Las tablas de plástico (polietileno) y las de caucho compuesto aguantan el lavavajillas y se pueden desinfectar con lejía diluida. Por eso son las habituales en cocinas profesionales, donde se usa un código de colores por alimento.
Su contra: se rayan con el tiempo, y una tabla muy rayada pierde su ventaja higiénica y debe sustituirse.
Higiene y seguridad alimentaria
Lo más importante no es el material sino el uso: usa una tabla exclusiva para carne cruda y otra para alimentos listos para comer, y lávalas con agua caliente y jabón después de cada uso.
La carne cruda deja jugos que pueden contaminar el resto: limpia la tabla y la encimera antes de cortar nada más. Cuando una tabla de madera o plástico tenga surcos profundos, es hora de cambiarla.
Rutina de higiene de la tabla en 4 pasos
Lava la tabla justo después de cortar carne cruda, sin dejarla reposar.
Frota toda la superficie, incluidos los bordes y esquinas.
En plástico, una solución de lejía diluida; en madera, vinagre blanco.
Seca en vertical y aplica aceite mineral a las de madera cada mes.
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