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Plancha de barbacoa: usos, curación y cuidado

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Qué se cocina mejor sobre una plancha

La plancha brilla con todo lo que se escapa de una rejilla: huevos, tortitas y beicon para un desayuno al aire libre, filetes finos, pescado delicado como dorada o lubina, y verduras cortadas en láminas. El contacto plano permite dorar de forma uniforme y aprovechar los jugos que caen.

También es ideal para el marisco y para recalentar pan o tortillas sin que se sequen. Para piezas gruesas de carne, en cambio, una rejilla sigue siendo mejor: permite el aire y el humo que una plancha no ofrece.

Curar la plancha antes del primer uso

Las planchas de hierro fundido o acero sin esmaltar llegan con una capa protectora de fábrica que hay que retirar. Lávala con agua caliente y jabón, sécala por completo y aplica una capa muy fina de aceite de punto de humo alto por toda la superficie.

Calienta la plancha hasta que el aceite humee, espera a que se enfríe y repite el proceso dos o tres veces. Ese aceite polimerizado forma la capa antiadherente natural que protege del óxido.

Limpieza y mantenimiento día a día

En caliente, justo después de cocinar, raspa los restos con una rasqueta metálica y aclara con un poco de agua que burbujeará al contacto; seca y deja una capa mínima de aceite. No uses jabón salvo que sea imprescindible: destruye el curado.

Si aparecen puntos de óxido, líjalos con lana de acero, vuelve a curar la zona y guarda la plancha en un sitio seco. Un curado bien hecho se nota: la comida no se pega y la limpieza dura minutos.

Curar tu plancha en cinco pasos

1. Lava y seca

Lava la plancha nueva con agua caliente y jabón para retirar la protección de fábrica y sécala con un paño.

2. Aplica aceite

Cubre toda la superficie con una capa muy fina de aceite de aguacate o girasol alto oleico usando papel de cocina.

3. Calienta hasta humear

Enciende la plancha a temperatura alta hasta que el aceite humee ligeramente, señal de que está polimerizando.

4. Enfría y repite

Deja enfriar y repite la aplicación de aceite y el calentamiento dos o tres veces más.

5. Guarda con aceite

Tras el último enfriado, deja una capa fina de aceite de protección; ya está lista para el primer uso.

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